Poder Personal: Este tipo de poder sí estaba presente en Juan Pablo II, pues diversas personas al rededor del mundo se sintieron atraídas por su personalidad, y se transformaron en fervientes seguidores de sus acciones.
Poder Legítimo: También lo poseía dado que era la máxima autoridad de la Iglesia Católica y Jefe de estado de la Ciudad del Vaticano.
Poder Experto: Su ascenso dentro de la Iglesia no puede atribuirse solo a habilidades comunicativas y organizacionales. Sus conocimientos teológicos y sociales también permitieron que alcanzara la posición de Sumo Pontífice, por lo que no es descabellado señalar que este poder también fue desarrollado por él.
Poder Político: El hecho de contar con el apoyo de un grupo enorme de personas, y de ser capaz de trabajar con los sistemas sociales necesarios para infundir sus creencias y pensamientos, permite aseverar que Juan Pablo II también actuó como un líder político en diversas materias.
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